Ayer me fui de la oficina al medio día, la verdad es que había pasado una mañana terrible, me sentía realmente mal, y mi cara decía todo. Por suerte me jefa se apiadó y me invitó a retirarme.
Ordené mi escritorio, apagué la
compu., agarré mis cosas y salí a la calle. Me dirigí hacia la parada del
bondi directamente. No me iba a tomar el
subte, por más veloz que sea, me deja a 5 cuadras de casa, y el cambio de temperatura me hace mierda, aparte al medio día el
bondi no va tan lleno. Por suerte llegó rápido, y viajé sentada.
Opté por la última fila, el asiento debajo de la ventana izquierda, el lado contrario a la puerta, me apoyé sobre la ventana esperando que el infierno de viaje (imaginen que yo ya tenía fiebre, la garganta me mataba, la cabeza me latía, etc, etc) que me esperaba no sea tan eterno.
En un momento, no recuerdo cuando, se sentaron dos mujeres al lado mío, pero dejando libre el asiento pegado a donde estaba yo, el cual fue ocupado un rato después por otra mujer.
Pongámosle que las 3 estaban entre los 40 y 50 años.
La cuestión, es que casi sin querer, comencé a escuchar lo que decía la mujer que se encontraba más lejos de mi asiento, hacía rato que la venía escuchando al pasar… y la verdad que los comentarios que le hacia a su amiga (o lo q sea) no eran muy de mi agrado, eran bastante desagradables, a decir verdad. Comentarios bastante despectivos, por no decir racistas. Una ideología tirando bastante para el lado de la Su,
Sandro, y
Spineta.
Nunca me pasó de estar sentada en algún lugar, de caminar, en la
facu, en un bar, en dónde sea, nunca me pasó de escuchar en vivo y en directo a alguien reivindicar la dictadura militar. Me dio mucha vergüenza, me dieron unas ganas terribles de pararme y hacerle entender lo que estaba diciendo. Por supuesto que no hice nada, me miraba indignada con la señora sentada al lado mío. La verdad es que no lo podíamos creer. Por suerte la mujer se bajó, y pude dejar de escuchar tales atrocidades, aunque
retumban en mi cabeza hasta hoy.
Murió Raúl
Alfonsín, uno de los pilares de la
democracia. Gracias por haber luchado por mi futuro, y el de todos.